sábado, 9 de junio de 2007

Los tacones... mejor lejanos.


Y no es que me encante Almodóvar (más bien todo lo contrario desde una clase de Pilar Aguilar), pero es que se ha debido de poner de moda que se casen nuestras amigas, y ya estamos a vueltas con que si “nos tenemos” (al loro con la expresión) que poner los dichones tacones para el evento.

Pierre Bordieu dijo de los tacones que eran unos instrumentos al servicio de la dominación masculina. Sí, el tacón, esa prenda que nos hacer parecer más delgadas como por arte de mágica y elegantes, (a las que saben como caminar con ellos, claro) no hace, sino mantenernos incómodas, en equilibrio, frente al varón. El tacón nos hace parecer más guapas, cuando en realidad estamos más limitadas, ya que con tacones las mujeres vemos reducida de forma sustancial nuestra libertad de movimiento. Eso sí, más guapas mientras sufrimos rozaduras, hinchazón, callitos, quemazón, y heriditas varias. Porque si molesta una rozadura de un zapato normal, no me quiero imagiar como deben de ser la de los tacones.

A esto deberíamos añadir las consecuencias terribles para la salud de las mujeres: la mayoría de las mujeres que utiliza tacones diariamente sufre problemas de espalda. (¿A qué esperan las autoridades sanitarias para intervenir?). Sinceramente creo que los tacones son prendas en desuso, y les espera un recorrido parecido a de los corsés.

Pero esto de los tacones no es algo casual, sino fruto de una sociedad que fundamenta su estructura en la dominación masculina. Esta dominación masculina sobre las mujeres reside en esta socialización que se realiza, sobretodo, con el cuerpo, como explica Bordieu.

La socialización de las mujeres que ejercen la familia, la pandilla, el sistema educativo y los medios, pone límites sobre la totalidad de nuestro cuerpo: aprender a vestir, a sentarse, a comportarse, a andar, a hablar. La moral femenina, es decir, lo que es deseable socialmente en una mujer, se impone, entre otros métodos, por la presión sobre como vestirnos (en las sociedades occidentales) o en el pelo (en los países islámicos). Las mujeres sufrimos la opresión sobre nuestro cuerpos, encerradas en leyes y límites culturales (del que el velo o la burka es sólo la manifestación más visible) que limita los movimientos de su cuerpo. Ya sea el burka o los tacones, nos encontramos ante una brutal colonización del cuerpo de la mujer.

Y dicho esto, creo que resulta más interesante des-aprender, y des-construir nuestras vidas. Darle alguna vuelta en la cabeza, a esto y ya me contáis que os parece.

Ah! Sí, chicas, estamos fantásticas con nuestras zapatillas y flip-flops cuando cerramos los bares a las seis.

11 comentarios:

Fernando García-Lima dijo...

La moda oprime a opresores y oprimidos. Los tacones deben de ser un horror, pero también lo es la corbata (estúpido trozo de tela que nos impide respirar) o los pantalones de cintura hiper-baja (estúpido invento que impide andar con normalidad y no deja lugar para la imaginación).

Unknown dijo...

La estética es uno de los saberes que las mujeres hemos poseido y aplicado a lo largo de la historia, pero la sociedad patriarcal ha contribuido a cuestionarla, infravalorarla y relegarla a la habitación de la "superficialidad femenina", fomentando esta otra estética impuesta, obligada y presidida por un único canon. Yo me decido por la estética con ética y en ésta entran mis tacones y tus zapatillas.

C. dijo...

Pero como me gusta tener amigos/as tan brillantes... De acuerdo totalmente en lo de las corbatas, y FANTÁSTICOS, como siempre, los comentarios de Maribel, aunque no estoy segura de que todas las mujeres 'elijan' libremente los tacones después de hacer reflexiones como la que acabas de hacer.

Por cierto, Mari, a tí te quedan los tacones como a nadie. He dicho

Besos.

Sweetcide dijo...

Yo veo los tacones como un tipo de zapato más...nada oprimida por el hombre cuando le saco un buen trozo con unos taconazos de 10 centímetros, jajaja, lástima que parezca un pato mareado con ellos, así que de elegante nada, me quedo con los flip flops :-P

lila dit ça dijo...

jajaja genial la entrada, me ha encantado. y de acuerdo con las corbatas aunque yo las lleve porque me gustan.solo añadir una cosita

te apoyo y estaré orgulloso si no llevas tacones a la boda.

maria dijo...

Si no lo cuento me da algo....
El sabado estuvimos de compra, mi amiga Cristina ( es decir la que firma este post) y yo y es justo que sepais que se subio en unos tacones de 10cm y apuntito ha estado de comprarselos para la boda eso si acabo con unos de dos cm de tacon, pero y lo "impresionate" que estaba...
Lo siento Cris pero tenia que contarlo jajajajaja

Fernando García-Lima dijo...

Te han traicionado, Cris. Ya no tienes ninguna credibilidad, ningunita. :-P

C. dijo...

Vamos a ver... una cosa es que le de vueltas a la relación entre mi cuerpo y la sociedad, y otra que sea una superheroína que no está sujetas a las normas sociales...

Estoy aprendiendo, para desaprender... y es un proceso!!!

Y sí, estoy llena de contradicciones. Y alguna vez después de comerme el donuts me da remordimiento... Y esto de la culpa, del remordimiento y del perdón, es muy de la moral cristiana. Que no soy capaz de quitarmela de la cabeza, y mira que lo intento. Pero eso ya lo dejo para otra entrada.

Besos, con la chanclas, puestas de momento

Marvin dijo...

Me encanta el articulo Cristina. Pero no crees que hoy en dia tanto hombres como mujeres somos simples aparatos consumistas. La cualpa del machismo, mas bien sera del capitalismo consumista que nos ve como consumidores y nos va imponiendo modas ridiculas, pearcings, tatoos, pantalones pinguinos, tanga rosa al aire (de lo mas friki). Lo malo es que la masa sucumbe ante tal publicidad y al final nos para no parecer bichos raros accedemos a algunas de estas modas( casi te compras los tacones) y no creo yo que con eso estuvieses mas guapa(a mi me gustan las chicas que no llevan tacon, si quieren ponerselo alla ellas) En fin..la vida es asi

Amelie Poulain dijo...

Entiendo perfectamente tus contradicciones. A las mujeres nos toca hacer equilibrismos, con o sin tacones. Luchas por que te traten como persona y después sucumbes a intentar ensalzar tu atractivo (Puede que no sea tan incompatible, pero a veces nos confunde e incomoda). Nos educaron para gustar y nos bombardean diciendo cómo tenemos que ser. La razón dice que eso no importa, pero nos afecta. Seguimos juzgando a las personas por el aspecto físico. A ellos también les preocupa, aunque les cueste mas reconocerlo. También debe ser difícil para los hombres saber cuándo reconocer y cuándo no que usan cosméticos. No creo que sólo sea una cuestión de género, sino más bien de valores. O nos sumamos tod@s a decir que NO queremos ser esclavos de nuestra imagen y el rol de género que nos han marcado o... nada que hacer.

Yo y mis contradicciones: me siento mucho más femenina con corbata.

Olmo dijo...

y en plan feminista radical.....