
Es llegar la primavera y comenzar un bombardeo publicitario (y a veces también periodístico) sobre “como” tiene que ser mi cuerpo. Cientos de artículos y anuncios que se empeñan en decirnos que no somos bellas tal y como somos, y que debemos fijarnos en cuerpos ideales, en el sentido platónico de la palabra. Cuerpos imposibles e insanos. Curiosa tanta fijación en expropiarnos a las mujeres lo único de lo que somos y seremos propietarias siempre, nuestro cuerpo.
Y ya me diréis que comienza a existir cierta presión también sobre el cuerpo de los varones, pero eso no es ningún consuelo (aunque sinceramente creo que el grado de presión no es ni parecido).
Y ya me diréis que comienza a existir cierta presión también sobre el cuerpo de los varones, pero eso no es ningún consuelo (aunque sinceramente creo que el grado de presión no es ni parecido).
Me niego a vivir en una sociedad donde la estética pretende suplantar a la ética, así que voy a decir QUE NO como en la canción DELUXE (http://www.youtube.com/watch?v=fUPGE2FUE8g)
Así que me devuelvan mi cuerpo.
Que me lo devuelvan la Iglesia y el Estado, que todavía creen tener derechos para decir sobre él. Personas libres, Estados laicos.
Que me lo devuelvan las revistas, que me dicen tener que modelarlo por partes para conseguir un cuerpo imaginado, imposible, escuálido.
Que me lo devuelva la publicidad, que lo convierte en reclamo, que cosifica el cuerpo de las mujeres, presentándolo como cuerpos inanimados, sin ser, sin sentimientos. Como un objeto a comprar y usar. Y que miente y crea cuerpos de mujeres con el photoshop.
Que me lo devuelvan los programas de televisión que insisten en que nuestra felicidad está en la silicona, y no en nuestros curriculums brillantes, en nuestras experiencias de vida, en los que hacemos con nuestras manos y en lo que vemos en los ojos de otros.
Que me lo devuelvan los programas de televisión que insisten en que nuestra felicidad está en la silicona, y no en nuestros curriculums brillantes, en nuestras experiencias de vida, en los que hacemos con nuestras manos y en lo que vemos en los ojos de otros.
Que me lo devuelva la cosmética, que se empeña en que parezca que tengo 20 años. Para siempre. Y que califica el envejecimiento más como una enfermedad que como una oportunidad.
Que me lo devuelvan las farmacéuticas, que se empeñan en medicalizar y mostrar como una enfermedad una de la características del cuerpo de muchas mujeres, la celulitis. ¿Es que conocemos a alguien que se haya muerto de un ataque o una infección de celulitis?
Que nos devuelvan el cuerpo, porque somos bellas como somos.
Porque este cuerpo nos sirve para darnos placer, y para darlo.
Para disfrutar....
Y es que nuestros cuerpos sin complejos, sanos, vibrantes, son poderosos.
SOMOS LAS PROPIETARIAS DE NUESTROS CUERPOS...
que no nos lo robe nadie