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lunes, 30 de abril de 2007

Igualdad, Paridad, Cuotas, y la misoginia del PP


En los últimos días venimos soportado que la justificación del Partido Popular para no votar a favor de la Ley de Igualdad Efectiva ente Mujeres y Hombres ha sido el establecimiento de “cuotas” para las mujeres en ámbito político y empresarial. Este argumento es fundamental falso, y tendencioso. Algunas voces del PP se han atrevido a afirmar que las mujeres ocuparan puestos de decisión política, solo por ‘ser mujeres’, y no por sus méritos y capacidades. Pero, es que ¿acaso hemos puesto en duda en algún momento la capacidad de los varones que nos gobiernan desde hace 30 años? ¿Nos hemos planteado alguna vez si los que nos han gobernado ostentan determinados cargos por ‘ser varones’? ¿Por qué entonces sí tenemos que hacerlo con las mujeres?. Del mismo modo, se utiliza el argumento que las mujeres que lleguen a altos puestos de decisión tendrán que hacerlo porque sus méritos y nunca por ser mujer, porque lo importante es que nos gobiernen “personas preparadas” independientemente de su sexo.

Me gustaría contestar a tales afirmaciones. Pongamos un ejemplo para explicarlo. Si utilizara la misma lógica a la que alude los y las dirigentes del PP, podría argumentar, que no entiendo porque tenemos que elegir, por ejemplo, diputados y diputadas nacionales por Salamanca. Si lo que realmente interesa es que mis representantes políticos sean “los y las mejores” a lo mejor tendríamos que prescindir de su condición de salmantinos y salmantinas , ya que quizás los representantes políticos más capacitados se encuentren en Soria, Ciudad Real o Alicante. Si sigo la lógica del Partido Popular podría poner en duda las capacidades y méritos de mis representantes, y podría llegar a afirmar que hubieran sido elegidos/as más por su condición de Salamantinos/as que por sus méritos y capacidades.

Estos argumentos serían insólitos, ya que los sistemas democráticos se fundamentan en la representación de los individuos, de los grupos, de las territorialidades, de las diferentes sensibilidades políticas, económicas, sociales y culturales, y sí, de las diferentes sensibilidades por cuestión de género. Por eso es bueno que existan representantes políticos por Salamanca.

Y por eso es beneficioso para la sociedad que existan mujeres en todas las Instituciones. La ausencia de las mujeres en las instituciones demócraticas en un fracaso conceptual y práctico del sistema democrático. Siendo las mujeres el 50% de la población española parece normal que estén representadas de forma equilibrada en las instituciones. Son el sentido común y los artículos 9.2 , 14 y 23 de la Constitución los que amparan estas acciones, dado que son los poderes públicos los que deben poner en marchas las acciones necesarias para que la igualdad formal que recoge las leyes sean también efectiva en la vida cotidiana de las españolas. Por tanto, si no ponemos en duda que existan varones (y mujeres) con méritos y capacidades entre los y las 352.414 ciudadanas /os que vivimos en Salamanca para poder representarnos en las instituciones, ¿porque deberíamos hacerlo en referencia a 22.327.661 de mujeres que vivimos en este país?. Solo la misoginia puede estar detrás de estas argumentos.


Es cierto que para defender la presencia de mujeres en puestos de representación política algunos partidos comenzaron fijando espacios para la representación de las mujeres. Estos porcentajes aumentaron progresivamente como medida para incrementar el número de mujeres en puestos de decisión política, debido al enorme déficit de representación que sufría nuestra democracia. Pero la Ley de Igualdad, ya no reserva ningún espacio para las mujeres, sino que asegura la participación equilibrada de mujeres y varones en las candidaturas electorales. Por tanto no pretende ser una cuota para ningún grupo determinado, dado que las mujeres o los varones no conforman un grupo social en sí mismo, con características especiales de algún tipo. Las mujeres somos el 50% de la población y los hombres la otra mitad, nada más que eso, pero tampoco menos. Este principio de representatividad equilibrada, las conocidas “listas cremalleras”, tienen como principal objetivo terminar con la aplicación de las acciones positivas universales que existían y todavía existen implícitamente en nuestra sociedad a favor de la participación masculina en la política en particular y en la sociedad en su conjunto, como claramente hemos podido observar a través de la historia.

Por tanto, esta ley pretende neutralizar estas normas y reglas implícitas en nuestra sociedad que favorecen la participación de los varones frente a la participación de las mujeres en todos los ámbitos de nuestra sociedad, y nada tiene que ver con la promoción de mujeres sin capacidades o méritos, como en algún momento se han atrevido a afrimar desde el PP.


Porque, recordando a Clara Campoamor, se trata de que los hombres encuentren a las mujeres en todas partes, y no solo donde van a buscarlas.