lunes, 18 de mayo de 2009

"De vez en cuando,

es bueno se consciente,

de que aquí,

de que ahora,

estamos fabricando las nostalgias

que descongelaremos en algún futuro"

M.B.




No tengo nada que contar distinto a lo que hoy sienten muchas lectoras y lectores.

Las palabras de Benedetti forman parte de mi vida. Cuando estaba en la Universidad en Salamanca, recibí el poema “Hagamos un trato” en una carta cuando más la necesitaba. Hice cola en el Patio de la Universidad para conseguir que me firmara mis libros y pude escucharlo en un recital, bajito, dulce, sentido, bien cerquita. En el despacho de las becarias de estudios del Instituto de la Mujer dejé colgado de la pared el poema "No te salves". He casado a varias parejas usando sus versos de amor y leo y releo sus cuentos y poemas cada vez que puedo. Nunca me canso.

Los viajes y los libros, sin duda, influyen en la manera que se conforman las identidades de las personas. El viaje que Benedetti nos propone (siempre en presente) a una sociedad más justa y más comprometida a través de sus palabras, sin duda, ha determinado lo que hoy soy.

Lo dicho, no tenía nada que decir, distinto a lo que hoy sienten muchas lectoras.

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