domingo, 29 de abril de 2007

Sobre la Prostitución


Hace un par de días disfrutaba de una noche madrileña tempranamente veraniega, cuando mientras cruzábamos la calle Montera un amigo me espetó, ¿y tú que opinas realmente sobre la prostitución?



(Fer, continúo con la respuesta).



La Prostitución es violencia de género, porque esta basada en la desigualdad entre varones y mujeres, y donde las mujeres son sometidas al deseo del varón, ven violentados sus derechos fundamentales, y donde el varón utiliza el cuerpo de la mujer, y/o sus genitales, para complacer su propio deseo por precio. Por tanto, en esta relación, no veo yo por ninguna parte ningún rasgo de libertad sexual. La libertad sexual tiene que estar vinculada con la libertad de poder elegir a tu pareja, con el placer y con el deseo. Nada de esto aparece en la relación que existe entre el prostituidor (¿como alguien puede llamar cliente a quien explota a seres humanos?) y las mujeres prostituidas.



Tampoco creo que exista una “libertad” como se apunta desde algunos sitios para poder elegir la prostitución “como medio de vida” (me niego siquiera a mencionarlo como “trabajo”). Si existiera libertad entre las mujeres para ejercer la porstitución, ¿por qué iban a ser en su mayoría, casi un 90%, mujeres inmigrantes procedentes de países pobres? Y si fuera un “modo de ganarse la vida” como cualquier otro, ¿no nos iba a importar acaso que nuestras madres y hermanas ejercieran la prostitución?. Sí fuese un trabajo, ¿se lo recomendarías a tu hija?



Detrás de las mujeres prostituidas existe una historia de huida de países en guerra y sobretodo de la pobreza que ha provocado un sistema económico basado fundamentalmente en la explotación de países ricos a países pobres.



Por eso, las mujeres en prostitución, que son las explotadas en este neocapitalismo machista, como socialista y feminista (el socialismo y el feminismo son teorías políticas enmancipadoras de la clase obrera y de las mujeres respectivamente) tienen todas mi solidaridad, apoyo y comprensión. Y por estas mismas razones, no puedo tolerar la compraventa de seres humanos, ni la explotación de los mismos.



Seguimos hablando del tema, no?

1 comentario:

Fernando García-Lima dijo...

¡Hola, Cris! Te devuelvo tu visita de antes a mi blog. Ya leeré con más calma tus textos desde casa, aunque, de momento, dos preguntas:

- ¿Qué opinas de la prostitución masculina?

- ¿Cuánto cuesta un café?

Besos